El ancla de la Respiración
Aquí, solo respirar: Inspirar, siendo consciente de que estamos inspirando. Expirar, siendo consciente de que expiramos. y si no puedes llevar la atención a la respiración, yo te enseño como ser consciente de tu ancla de la respiración a la calma.
Lo primero, es buscar un tiempo y un lugar tranquilo para comenzar a crear tu espacio de calma. Tu eliges tu tiempo, en la mañana, la tarde o noche. No está determinado, a cada persona le puede favorecer uno u otro dependiendo del momento de cada práctica. La sesión nunca se debe realizar durante las dos horas posteriores a una comida para evitar vómitos o reflujo gastroesofágico.
En cuanto el lugar dependerá de la postura que quieras colocarte en la práctica y la disposición espacial del que dispongas,
¿De qué manera vas a colocarte en este espacio? Puedes estar sentada, de pie o tumbada. Lo importante es que seas consciente de la posición de tu cuerpo de forma global cómodamente.
Ahora sí, ser conscientes de ti misma en el propio respirar o dejando posar la respiración en una parte de tu cuerpo, que sea para ti la más cómoda, agradable, natural y tranquila para ser la calma a la que puedas llevar tu atención. Esta será tu ancla o tus anclas de tu respiración porque tal vez puedas tener más de una.